El bello verano, de Cesare Pavese

Luego de escribir sobre El señor de las moscas, hacerlo sobre esta pequeña obra de Pavesse parece algo sencillo. Empecemos diciendo que llegue a este autor por algunas referencias que encontré de él en un foro sobre literatura italiana, en donde lo mencionaban junto a Calvino, Baricco y otros muchos más. Me llamó la atención un vídeo que colocaron donde se leía uno de sus poemas, el cual, en italiano, resultó de una belleza conmovedora. Por ello me decidí a leer algo de la prosa de él, en donde supongo que la belleza del lenguaje perderá un poco menos con la traducción. Sigue leyendo “El bello verano, de Cesare Pavese”

El señor de las moscas, de William Golding

No es fácil escribir sobre este pequeño libro. Empecemos reconociendo sus grandes méritos literarios: es un libro, en mi opinión, muy bien escrito, donde a través de un estilo simple, lleno de diálogos infantiles y bellas descripciones, nos cuenta una interesante historia susceptible de múltiples interpretaciones. Sigue leyendo “El señor de las moscas, de William Golding”

Mr. Vértigo, de Paul Auster

Según he podido leer en algunos foros Mr. Vértigo no es una de las mejores novelas de Auster, cosa que yo no podría determinar ahora por ser esta la primera que de este autor leo. Sin embargo debo decir que si ello es cierto, las otras obras de este autor harán seguramente parte de mis próximas lecturas, teniendo en cuenta que esta, si bien no me pareció extraordinaria, sí fue lo suficientemente buena. Una historia entretenida y variada, junto con un estilo fácil, y finalmente una extensión adecuada (ni muy largo ni muy corto), hacen de este un muy buen libro. Mejor que la gran mayoría, pero sin llegar a ser imprescindible. Sigue leyendo “Mr. Vértigo, de Paul Auster”

Carmen, de Prospero Merimée

No tengo muy claro qué tipo de escritor es Merimée. Su corto relato Carmen, más que un cuento o una novela, parece un relato epistolar incluido a manera de chisme dentro de su correspondencia habitual destinada a temas más serios como el lingüístico. Así, por el inicio y el final de Carmen podríamos tener la impresión de estar frente a un pequeño ensayo sobre el Caló o Romanó. Por lo demás, tengo entendido que Merimée era un consumado políglota, por lo que su interés por la lengua gitana se entiende fácilmente. Sigue leyendo “Carmen, de Prospero Merimée”