Conciertos para clavecín de Bach, en el Teatro Mayor

El Ensamble Barroco de Bogotá programó, distribuida en tres fechas: 15, 17 y 19 de agosto de 2017, una integral de los conciertos para clavecín de Bach. No incluyeron en ellos, sin embargo, el Concierto para clavecín número 7 en Sol menor, BWV 1057, me imagino que por no tener que agregar flautas a la agrupación.

Y esto es tal vez lo primero que se debe destacar. Y es que el Ensamble Barroco de Bogotá no es en realidad una orquesta barroca, sino, más bien, una extraordinaria cofradía de clavecinistas, que se ha asociado con dos violinistas, un violista, un violonchelista y un contrabajista, para interpretar los concierto para clavecín de Bach.

Yo, creo, nunca había escuchado en directo estos conciertos de Bach interpretados en clavecín. Pero sí los había visto en video y siempre los he visto interpretados acompañados de pequeñas orquestas de por lo menos tres primeros violines, tres segundos violines, un par de violas, un par de violonchelos y un contrabajo.

El formato por el que optaron en esta ocasión en estos conciertos, de uno solo de cada uno de estos instrumentos, es propio del intimismo de la música de cámara, y a mí personalmente, desde mi ignorancia, no me gustó. Aunque este es precisamente el formato en que recientemente Jean Rondeau grabó el Concierto para clavecín número 1 en Re menor, BWV 1052, y cuyo resultado que se puede ver aquí me parece extraordinario; para una interpretación en vivo en un teatro me quedo mejor con una versión como esta de Jordi Savall con una más completa orquesta. Y es que, el haber elegido para los conciertos un teatro grande, como es el Teatro Mayor, hacía que la falta de un verdadero acompañamiento orquestal se sintiera aún más.

De pronto en un auditorio pequeño, como el de la Biblioteca Luis Ángel Arango, esta apuesta interpretativa hubiese funcionado mejor; incluso, me atrevería a decir, mejor hasta en lo meramente logístico, teniendo en cuenta que, en el Teatro Mayor, sólo sacaron a la venta la platea, quedando por fuera del mercado creo que más de las dos terceras partes del aforo del teatro: la platea posterior y los dos niveles superiores. Y si a esto agregamos que en los primeros dos conciertos la entrada fue además bastante floja, estos conciertos se hubieran podido desarrollar mucho mejor en un auditorio como el de la Luis Ángel Arango, donde hubiésemos cabido sin ningún problema.

Pero bueno. Después de asistir a estos tres conciertos la principal conclusión que me queda es que la música de Bach es realmente hermosa, pero el sonido del clavecín, por el contrario, me parece que no lo es tanto.

La mayoría de los conciertos para clavecín de Bach, sino todos, son transcripciones de conciertos compuestos inicialmente para otros instrumentos. Algunos de estos conciertos llegaron también a nuestros días y podemos escucharlos y compararlos. Y en mi opinión, las versiones originales son siempre significativamente mejores que los arreglos hechos para clavecín.

El mejor ejemplo de esto creo que es el segundo movimiento del Concierto para dos violines en Re menor, BWV 1043, que es sencillamente sublime. La versión de este movimiento en el Concierto para dos clavecines en Do menor, BWV 1062, no pasa de ser simplemente interesante.

Esto demuestra, en mi opinión, que el clavecín no fue nunca un instrumento lo suficientemente desarrollado para llevar al límite la música de Bach, y que hubiese sido extraordinario que Bach hubiese podido tener a su disposición, para componer su música, un piano.

Dicho esto, confieso que los conciertos para clavecín de Bach, siempre me han gustado más en las interpretaciones en piano. Y que, luego de estos tres conciertos del Ensamble Barroco de Bogotá, dicha preferencia, lejos de cambiar, se ha, por el contrario, reafirmado.

Muy seguramente escribiré una pequeña entrada referente a cada uno de los conciertos, para señalar algunas cosas que quisiera poder recordar en específico de cada uno. Pero de forma general creo que es extraordinario que exista en Bogotá un grupo de ocho clavecinistas interesados y dedicados a la interpretación y promoción de la música barroca.

También me llamó la atención las diferencias en tamaño y peso que había entre los seis clavecines con los que cuenta esta agrupación. Hubiera sido interesante que con fotos de los instrumentos nos explicaran las razones y las consecuencias de estas diferencias.

Ensamble Barroco de Bogota

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