El callejón de los milagros, de Naguib Mahfouz

Lo mejor de esta novela es la manera como desarrolla, dándoles la misma importancia, las diferentes historias de los muchos personajes que pueblan el callejón, entretejiéndolas todas de forma extraordinaria sin que ninguna opaque a otra.

En los últimos capítulos, sin embargo, esta homogeneidad se pierde un tanto, y es la historia de Abbas y Hamida y su trágico final, la que termina sobresaliendo. Con todo, lo logrado por el autor a lo largo de novela no deja de ser sorprendente, dada la gran cantidad de personajes y el carácter variado en matices de las historias que maneja.

Y es tan buena la novela en este punto, que creo que hasta le hubiera sentado bien haber sido un poco más larga, lo que le hubiera dado espacio para desarrollar un poco más ciertos personajes, que aunque fundamentales, no dejaron de ser secundarios, tales como el Jeque Darwish o el Tío Kamil, respecto de los cuales quedé con ganas de saber un poco más.

Ahora, una cosa que no me gustó, y que creo fue lo que hizo que hacia el final de la novela la historia de Abbas y Hamida terminara acaparando más mi atención, haciendo desaparecer un poco esa extraordinaria impresión de ser todo el texto un extenso y balanceado mosaico, fue la “idea diabólica” que se le ocurrió instintivamente a Hamida de utilizar a Abbas para vengarse de su proxeneta.

La forma como el personaje de Hamida fue evolucionando en la novela, destacándose su ingenua pero determinada ambición, que no solo la llevo a aceptar las propuestas amorosas de Abbas y Salim Alwan cuando las consideró ajustadas a un próspero futuro, sino que la llevó también a prostituirse con gran éxito económico, en mi opinión no se ajusta del todo bien con aquel tipo de decisión que lo que demuestra es una inclinación premeditada hacia la maldad.

Hamida nunca me pareció una mujer mala, y no la reconocí cuando la vi queriendo utilizar a Abbas para, de ser posible, asesinar a Faraj. Por lo demás, esa oscura intención de Hamida resultaba innecesaria por cuanto Abbas, por su propia cuenta, podía fácilmente tomar esa misma decisión.  En fin.

De las otras historias, me gustaron bastante el personaje del hacedor de mendigos y la sinvergüencería de Kirsha.

Y es que todas estas historias, a pesar de estar ubicadas en el Egipto árabe de la segunda guerra mundial, no dejan de sentirse cercanas a nuestra propia idiosincrasia. Y más allá de los nombres y de las referencias religiosas o culturales, uno puede fácilmente identificar o ubicar a esos personajes en nuestra propia sociedad.

Tal vez por ello mismo es por lo que se hizo una película con una adaptación mexicana de esta novela, en la cual, por ejemplo, trabajar para los británicos es irse a los Estados Unidos, o fumar el narguile en el café es jugar dominó en el bar.

Esta película, que la encontré en Netflix, aunque me pareció buena, creo que desnaturaliza lo mejor de la técnica narrativa de la novela, al presentar la historia, si bien centrada en los personajes, utilizando un cíclico retorno cronológico a un momento inicial, de manera tal que se va enriqueciendo la historia y avanzando en ella un poco cada vez. Esto, me parece, no funciona muy bien con este tipo de novela.

En mi opinión, esta novela hubiera quedado mejor adaptada en una película tipo Realmente amor, en la que, con un reparto coral, se manejen todas las múltiples historias de forma simultánea.

Pero bueno. La conclusión es que El callejón de los milagros de Naguib Mahfouz es una muy buena e interesante novela.


Mahfouz

Bogotá: Circulo de Lectores, 1988.

Traducción de Helena Valentí.

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