Historia secreta de Costaguana, de Juan Gabriel Vásquez

Historia secreta de Costaguana es una gran novela, que se compone de varias historias, las cuales, aunque interrelacionadas entre sí a través del personaje de José Altamirano, en mi opinión, no dejan de tener ciertas pretensiones, o mejor, cierto germen, de novelas independientes.

Por el título, y también por la forma como empieza y termina la novela, la historia más importante sería la relativa al “robo” cometido por Joseph Conrad. Al no haber leído Nostromo, no puedo en realidad comprender la magnitud de la acusación. Sin embargo, creo que la cuestión a destacar aquí es la deuda moral que supongo deben sentir a veces los escritores para con aquellas personas que con sus vidas, sus vidas reales, les sirvieron de inspiración o de alguna forma les ayudaron, para escribir una novela.

Cabe preguntarse, entonces, ¿hasta que punto la historia contada en una novela le pertenece al autor o la persona o personas que la vivieron en realidad y que le sirvieron a ese autor para escribirla? ¿Hasta que punto, por ejemplo, la historia de Crónica de una muerte anunciada pertenece a García Márquez o, por lo menos en parte, a Miguel Reyes Palencia?

Yo creo que la respuesta a esta cuestión es sencilla, la historia no pertenece al que la vivió sino al que de ella hizo una verdadera obra de arte en una novela. Claro, entre mejor sea la novela, entre mejor sea el producto del trabajo profesional y creativo del escritor, resulta mas fácil entender y aceptar esto.

Así, en mi opinión, la historia de Nostromo, que no he leído, pertenece a Conrad. No a José Altamirano, que es el personaje creado por Vásquez para desarrollar su acusación literaria. Pero, y aquí es donde creo tal vez que toca hacer una distinción, la historia de Nostromo tampoco pertenece al país de Altamirano, a nuestro país, a nosotros, a los colombianos (o, latinoamericanos, en todo caso); ni tampoco a los escritores colombianos (o latinoamericanos).

Vásquez, cuando encara a sus personajes Altamirano y Conrad al final de libro, en una escena que es extraordinaria, me da la impresión que se inclina por aceptar que la historia de Nostromo es de Conrad, que es la historia del país inventado por Conrad, Costaguana, y no la de Altamirano, o del país de Altamirano, Colombia.

Sin embargo, en las notas finales del autor, cuando explica el nacimiento de su novela, y nos dice que le pareció inverosímil que esta novela no se hubiese escrito antes, creo que deja entre ver un cierto, como decirlo, “malestar”, al encontrar que un escritor extranjero se apropio de la historia contada en Nostromo, que esa historia hubiese sido contada por Conrad y no por uno de nosotros, por un colombiano, por uno de nuestros escritores, en definitiva, por él.

En este sentido, a quien Conrad le robó esta historia no fue a Altamirano, sino al mismo Vásquez, y antes que a él, a todos los grandes escritores colombianos que no contaron esta historia, que no hicieron de ella una bella obra de arte en una novela. De esta manera entendí yo la explicación que da Vásquez en su notas finales de encontrar inverosímil que esta novela no se hubiese escrito antes.

Así pues, y para saldar cuentas por este robo de Conrad, Vásquez ha escrito una gran novela. Una novela en verdad extraordinaria. Una novela que posiblemente sea mejor que el Nostromo de Conrad, la que tocará leer para comprobarlo. Y en la que a través de su personaje Altamirano, expone públicamente a su también personaje Conrad, contándonos no sólo la historia de Altamirano sino también la de Conrad, las cuales, aunque desarrolladas paralelamente, se unen al final.

El robo dentro de la novela, sin embargo, tiene consecuencias más sutiles y, hasta cierto punto, más graves, haciéndolo también más injusto. Como dije, Vásquez, al final de la novela, parece decantarse por aceptar que la historia de Nostromo es de Conrad y no de Altamirano. Pero, al encarar a sus personajes surge también la verdadera acusación consistente en haber eliminado a Altamirano de su propia historia, de su propia vida. En Nostromo, según, Altamirano no existe.

No se trata por tanto de que Conrad haya utilizado la historia (y la vida) de Altamirano para escribir su novela Nostromo. Sino de que al hacerlo, Conrad lo eliminó, lo borró de su historia (y de su vida) “como un pecado inconfesable, obliterado sin piedad como un testigo peligroso.

Usted me ha eliminado de mi propia vida. Usted, Joseph Conrad, me ha robado. Aquí, yo no existo.”

Esta es la acusación que lanza Altamirano dentro de la novela, la cual es de una complejidad muy posmoderna, y en la que, como dije al principio, creo que se destaca la cuestión de la relación del escritor con sus personajes creados y la deuda moral que aquel puede tener para con los personajes reales que le sirvieron de inspiración.

Ahora. La propuesta de Vásquez para contarnos la historia de este robo, que parte obviamente de la creación misma de su personaje Altamirano, coloca a Altamirano, que también es el narrador de la novela, en Inglaterra, “Hoy, 7 de agosto de 1924,” cuando ve en los periódicos locales la noticia de la muerte de Conrad.

A partir de ese momento, como dije, él, Altamirano, nos cuenta no solo su historia, la que le fue robada, sino también la historia del ladrón, la de Conrad.

La historia de Conrad la narra básicamente a partir de la correspondencia de Conrad, la cual consultó Vásquez en el 2003, según nos dice en sus notas finales, cuando un amigo le encargó elaborar una breve biografía de Conrad.

En mi humilde opinión, no resulta muy creíble que un personaje de 1924, enemigo de Conrad, tuviese acceso a la correspondencia de este ultimo, a los pocos días su muerte. Creo, en definitiva, que el gran conocimiento que muestra Altamirano de la vida intima de Conrad claramente no corresponde al de un personaje contemporáneo.

Hubiera sido interesante, no se, presentar la novela como producto de una investigación reciente, del siglo XXI, en la que el investigador recuperase la supuesta importancia y la existencia misma de José Altamirano en la historia de Nostromo, expiando así el pecado de Conrad. Ello, sin embargo, hubiese significado la renuncia al Altamirano narrador, que es sin lugar a dudas una de las mejores cosas de la novela.

Altamirano, como nos dice Marcelo Figueras, es un narrador confiado y poderoso, que en todo momento tiene muy claro a quienes se está dirigiendo, a nosotros, “lectores del jurado”, a los cuales presenta tanto la acusación contra Conrad por el robo padecido, como la acusación contra sí mismo por su papel dentro de la historia de nuestro país y de su familia. Es, sencillamente, un narrador extraordinario.

Finalmente, y para terminar con esta historia, con la historia del robo, que como dije es tal vez la más importante de la novela, me pareció que no estuvo bien empezar la novela en 1924, con la muerte de Conrad, pero terminarla en 1904, con Altamirano, vencido, escuchando de voz del mismo Conrad el capitulo final de Nostromo.

¿Qué pasó después? ¿Por qué Altamirano esperó hasta la muerte de Conrad, 20 años más tarde, para empezar a escribir su novela? Creo que Vásquez no fue atento con su lectores al dejar de contar esa parte de la historia, o de por los menos escribir un final colocado temporalmente en ese momento posterior. Con todo, la escena final utilizada es realmente de una fuerza y belleza conmovedoras.

Junto a la historia de Conrad y del robo, Altamirano nos cuenta también su historia. En esta historia, que es la historia de nuestro país, historia de guerras civiles, se destacan básicamente dos elementos: el fracaso de los franceses en la construcción del canal de Panamá y la separación de Panamá de Colombia. Alrededor de estos dos grandes sucesos, Vásquez nos cuenta magistralmente muchas historias, bastante buenas en general, y algunas de las cuales tienen realmente potencial de novelas independientes. La historia de la viuda del canal, por ejemplo, creo que podría hacer ella sola una muy buena novela.

La historia conformada por estas historias, hábilmente relacionadas entre sí a través del personaje de José Altamirano, es lo que supuestamente se robó Conrad para la escritura de Nostromo. Toca leer esta novela para ver la pertinencia de la acusación, es decir, para ver que tanto Vásquez ajustó la historia de Altamirano a la de Nostromo para hacer la acusación realmente creíble.

Con todo, la historia de Altamirano, esto es, la Historia secreta de Constaguana es muy buena, y la novela es, sin lugar a dudas, una gran novela.

De Juan Gabriel Vásquez he leído solamente esta novela y Los informantes, y me han gustado tanto ambas que es ya uno de mis escritores favoritos.

2 comentarios en “Historia secreta de Costaguana, de Juan Gabriel Vásquez”

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