Black, el payaso, en el renovado Teatro Colón

El domingo 9 de noviembre de 2014, fui a ver la zarzuela Black, el payaso en el Teatro Colón. Correspondió a la última función de las cuatro programadas, que a diferencia de las anteriores, era vespertina. Me hubiera gustado ir a una de la funciones nocturnas, a la inaugural sobre todo, pero no se pudo.

Fue la primera vez que vi esta obra. Nunca antes la había visto, ni en directo ni en vídeo. Tengo, eso si, los CD de Blue Moon e Hispa Vox, que son grabaciones de mediados del siglo pasado. Sorprende que no se hayan realizado grabaciones más recientes, teniendo en cuenta lo bella que es la música de Sorozábal.

Fue también la oportunidad para conocer el Teatro Colón luego de su restauración. Me parece que quedó bastante bien. Por haber llegado algo sobre el tiempo, y no haber habido intermedio, no pude ver los palcos ni el gallinero, pero la platea mejoró bastante.

La producción, a cargo del propio teatro, montó una contemporánea versión escénica de la zarzuela elaborada por los españoles María José García e Ignacio García. Al no haber visto nunca la versión original, resulta imposible valorar o juzgar los cambios efectuados o propuestos en esta versión.

Sin embargo, visto lo que se vio, me pareció a mi que la apuesta de los creadores de esta versión va por el lado de aliviar a los cantantes de las cargas actorales de las partes habladas, concentrándolas en un solo personaje no cantante, el director del circo, a cuyo cargo queda la explicación de la trama de la zarzuela.

La reseña realizada por Ignacio Jassa Haro para el sitio zarzuela.net, de la presentación, no se si el estreno, de esta versión escénica en el Teatro Español, el 11 de agosto de 2006, contiene apartes que explican claramente lo que a mi me había parecido de la misma:

Ignacio García decide contarnos la anécdota vital de Black como si de un cuento se tratara. (…) La trama dramática de la zarzuela avanza a golpe de narración, habiendo quedado suprimida la inmensa mayoría de los diálogos hablados. De este modo la acción queda expuesta con una enorme fluidez aunque eso sea a costa hacernos ser en todo momento conscientes de que estamos viendo una ficción a la que somos ajenos. Los textos suplementarios han sido proporcionados por María José García, responsable de la nueva versión del algo alambicado texto de Francisco Serrano Anguita;

Y es cierto que de esta manera la zarzuela es expuesta con bastante fluidez y rapidez. Una obra que me imaginaba grande, por tener prólogo y tres actos, nos fue presentada en menos de dos horas, sin intermedio.

Por lo que he visto, en España, esta versión escénica ha sido incluida en programas dobles con Adiós a la bohemia de Sorozábal, y, este mismo año, en el Teatro de la Zarzuela, con la opera Pagliacci de Leoncavallo. Programada así, es claro que nadie va a echar en falta las partes habladas suprimidas, ya sean ellas buenas o malas. En Bogotá, sin embargo, se programó sola.

Además, al ser esta zarzuela de esas que acuden a estratagemas, como la de colocar en el prólogo un teatro dentro del teatro, ver en ella un personaje omnisciente que, actuando muy bien, nos va contando la trama de la zarzuela, no me resultó extraño. Por el contrario, a mi me pareció creíble y, a pesar de no haber visto nunca el guión original, correctamente tratado.

Ahora. Como dije, no conozco el libreto original de Francisco Serrano Anguita, ni ninguno otro que este haya hecho a otra zarzuela. Por lo que en realidad nada podría decir de los méritos de este autor como libretista.

Sin embargo, y mas allá de las bondades de la nueva versión del libreto, yo sí tengo la impresión de que los recortes efectuados a las partes habladas han debido de terminar afectando, principalmente, a los cantantes cómicos, quienes en la función que vi, a pesar de haber sido bien interpretados, no terminaron de dar risa.

Los personajes cómicos son una de las cosas que más me gustan a mí de la zarzuela. Y Black, el payaso tiene dos que, a juzgar por la música, prometían ser extraordinarios: Catalina y Marat. La cosa, sin embargo, no fue así, porque en esta versión no actúan absolutamente nada, sólo cantan, razón por lo cual uno no termina de conocerlos.

Yo creería que en el guion original deben haber partes habladas de estos personajes, que deben de ser chistosas. Hubieran por lo menos dejado algunas, o si no las había, escribir algunas pocas para que fuesen actuadas por ellos, y pudieran así desarrollar un poco más sus personajes.

Aunque, claro está que también sucede muchas veces en la zarzuela, y no solo con los personajes cómicos, qué, unas actuaciones pésimas de buenos cantantes, terminan tirándose el espectáculo.

En fin. Creo yo que este tipo de montajes escénicos es, en cierta medida, la respuesta a la imposibilidad actual de encontrar buenos cantantes de zarzuela que sepan actuar bien las partes habladas. Como quien dice, zapatero a sus zapatos: que los cantantes se dediquen a cantar, y para las partes habladas se contrata uno o dos actores verdaderos.

Yo no creo que esto sea algo bueno, por el contrario, me parece que la zarzuela ha de perder así mucho de su encanto; sin embargo, hay que reconocer que en esta versión de Black, el payaso esto fue algo que funcionó muy pero muy bien.

Así, el director del circo, que termina siendo en esta versión el personaje más importante de la zarzuela, fue interpretado de forma magistral por Cesar Mora, un consagrado actor de nuestro país, que ademas también es cantante, pero no de zarzuela sino de música popular.

Aprovechándose de ello, supongo yo, se incluyó a su cargo en esta producción, no recuerdo exactamente en qué parte, posiblemente al final de lo que hubiese sido el primer acto, la interpretación del bello bolero Payaso de Javier Solis. No estuvo, sin embargo, acompañado por la orquesta, sino por dos músicos en escena: una trompeta y un acordeón piano, creo yo que para que su voz no fuese tapada por la música. Hubiera sido en verdad interesante escuchar a la orquesta en un arreglo para esta canción, y darle un micrófono al cantante, pero bueno.

Este bolero, por lo demás, no tiene mucho que ver con la trama de la zarzuela. Y es que, en mi opinión, Black, el payaso no trata propiamente del payaso triste que oculta su dolor detrás de su mascara de payaso (“que ríe en la pista, queriendo llorar”), tema en verdad recurrente en todas las artes. No, aquí se trata más bien es de una bonita historia de amor, una comedia romántica con confusión de identidades, y con algo de sátira política mostrando al payaso como buen gobernante.

Ahora, contrastando con la afortunada interpretación de Cesar Mora como el director del circo, está la desafortunada interpretación de Camilo Mendoza como Black. A este barítono lo vi este mismo año en La tabernera del puerto, en el papel de Juan de Guia. No me gustó nada en aquella ocasión, pareciéndome particularmente desafortunado en lo actoral. En Black, el payaso, me dejó la misma sensación. No me gusta, me parece que actúa muy mal, sobreactuandose incluso cuando canta. No tiene mala voz, pero en mi opinión se ha tirado los dos personajes que le he visto interpretar.

De los demás cantantes, destaco las actuaciones de Hyalmar Mitrotti como White y Julieth Lozano como Catalina Fedorovna. Hyalmar Mitrotti nos regaló una interpretación excelente, muy seria, como creo lo exige el personaje. Y Julieth Lozano casi que cargó ella sólita con los números cómicos de la zarzuela, tanto el dueto del primer acto como el cuarteto del segundo.

Dupont, interpretado correctamente por Gustavo Hernandez Caicedo, es en verdad un personaje menor en esta zarzuela. Y de la princesa Sofia, a cargo de Gabriela Mazuera, me gustó la romanza “Yo, que jamas había sentido”, que cantó colgada de un trapecio. El coro de la Ópera de Colombia, por su parte, estuvo bastante bien.

Lo mejor de la noche, sin embargo, fue la orquesta. Da en verdad gusto escuchar a una orquesta como la Sinfónica Nacional de Colombia tocando zarzuela. Y mas la música de Black, el payaso que es extraordinaria. Escucharla en vivo fue un verdadero placer. A principios de este año tuve la oportunidad de escuchar esta misma orquesta en el montaje de Emilio Sagi de Luisa Fernanda en el Teatro Mayor, donde también fueron lo mejor de la noche.

En fin. Black, el payaso fue una experiencia muy satisfactoria. Me devolvió la esperanza de ver buenos montaje de zarzuela en Bogotá. Espero en realidad les haya ido bien en taquilla, y que el Teatro Colón continúe incluyendo interesantes zarzuelas en su programación.

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