Milagros Martín en Los gavilanes

Parece que no hay forma en realidad de ver un buen montaje de zarzuela en Bogotá. Son dos las temporadas de zarzuela habituales en esta ciudad: Una organizada por la Fundación Jaime Manzur, y otra a cargo de la Fundación Arte Lírico. Sobre la primera ya tuvimos oportunidad de referirnos en la entrada anterior, cuando hablamos de La tabernera del puerto. Hoy lo haremos respecto de la segunda, con ocasión del montaje realizado de Los gavilanes.

No soy un asistente habitual de las temporadas de zarzuela de la Fundación Arte Lírico, por dos razones. Primero, por incluir siempre en sus ciclos operas traducidas al español, algo que no me gusta. Y, segundo, por haber elegido para sus producciones el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, que es bastante grande y desfavorable para las voces de poco volumen de nuestros cantantes colombianos.

Las temporadas de esta fundación, sin embargo, siempre han querido destacarse como producciones internacionales, al contar con la participación de artistas extranjeros, españoles y cubanos sobre todo. En una época, incluso, este era un aspecto de contraste con las temporadas de Jaime Manzur, quien recalcaba en sus funciones que eran cien por ciento talento colombiano. En fin.

Este año la temporada de la Fundación Arte Lírico cambió de teatro, y se anunció en el Teatro Cafam de Bellas Artes, que es mucho mas pequeño y amable para estos espectáculos. El ciclo se conforma de Carmen (en español), Los gavilanes, una antología de opera y zarzuela, y, por último, María la O. Cuando consulté la página web de primera fila, que comercializa las boletas, me enteré que tanto en Carmen como en Los gavilanes actuaría Milagros Martín. De inmediato compre para la primera función de la zarzuela programada para el pasado sábado 11 de octubre de 2014.

No creo que haya un aficionado a la zarzuela que desconozca el nombre de Milagros Martín. Me sorprendió, sin embargo, que en el programa de mano no se incluyera ni un párrafo que resumiera la trayectoria musical de esta gran cantante. Leyendo el programa de mano me enteré ademas que en la dirección musical estaría Luis Remartinez, nombre también bastante conocido en el mundo de la zarzuela.

Se me anticipaba así una representación de gran calidad, por lo que la decepción fue grande.

Escuchar en directo la voz de una artista como Milagros Martín siempre es un placer. Da gusto ver la forma como el sonido de su voz va llenando todo el teatro, imponiéndose a la orquesta y al coro. Estuvo bien en la canción de la amistad, pero lo mejor fue el dúo “No merece ser feliz“, que cantó con gran dramatismo.  No me pareció, sin embargo, que su voz fuese tan bonita, o por lo menos no tan bonita como se escucha en sus grabaciones. Con todo, fue indiscutiblemente lo mejor de la noche.

Juan fue interpretado por Guillermo Orozco, tenor español que evolucionó a barítono. Me pareció que estuvo bien, muy serio en lo vocal y en lo actoral. Pero esta es una zarzuela que exige para este papel un barítono dramático de gran peso escénico, al que incluso le caen bien unos kilos de más, lo que claramente no es el caso de Guillermo Orozco, quien es, creo, mas bien un cantante para el repertorio lírico-ligero. A mi me gustó su papel de Giuseppini en El dúo de La africana que tengo en DVD.

Los colombianos Xiomara Escobar y Andrés Roldan dieron vida a la joven pareja conformada por Rosaura y Gustavo. Tienen voces bonitas, pero que están muy por debajo de las voces de los solistas españoles.

La Orquesta de la Fundación Arte Lírico, a pesar de la dirección de Luis Remartinez, no me gustó nada. No puedo decir qué estuvo mal, pero lo cierto es que habiendo escuchado tantas veces esta música de Jacinto Guerrero, resultaba para mi evidente que algo no andaba bien en el acoplamiento de los instrumentos.

Hubo también algo inquietante e inaceptable, de lo que únicamente podría culpar a alguien del público, y fue que en unas pocas ocasiones alguien empezó a cantar fuerte y a destiempo las lineas de los sólitas. En verdad no me explico cómo pudo suceder esto y que nadie haya sido expulsado del teatro.

Lo peor de todo, sin embargo, fue la forma grosera como cercenaron grandes partes del libreto de José Ramos Martín, en especial las partes cómicas. Fue tanto lo que quitaron, que del gracioso personaje de Clariván no dejaron sino la escena en que narra la historia de su fallida proposición amorosa, que fue actuada de forma patética por lo demás. Resultó en verdad desesperante ver como partes conocidamente cómicas de la obra, eran simplemente saltadas. El discurso de descubrimiento de la placa fue un marconigrama, y de la disputa por la amistad de Juan dejaron tan poco que fue algo que sencillamente no se entendió en esta producción.

En fin. La cosa fue tan desafortunada, que en verdad no le quedan a uno ganas de volver a estas zarzuelas. Al final Milagros Martín pidió disculpas por unos problemas técnicos que se presentaron con el telón. Yo creo que la Fundación Arte Lírico debería disculparse por el montaje tan malo e incompleto que hicieron de una zarzuela tan conocida como esta.

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