Desnuda sobre mi cabra, de R. H. Moreno-Durán

Hay libros que siempre que uno los ve en las estanterías de una librería se siente el deseo de comprarlos, pero que por razones económicas (entiéndase el elevado precio) o de tiempo (el disponible para leer frente a la gran extensión del libro), termina uno aguantándose las ganas.

Uno de estos libros que siempre me han atraído es Fémina suite de R. H. Moreno-Duran, que es un libro muy extenso, demasiado extenso a decir verdad para ser el primero a leer de este autor. Sin embargo, era el único que, por los menos por el título, me llamaba la atención de los que de este autor se encontraban por aquella época en las librerías de la ciudad. Pero cuando de manera póstuma se publicó su novela Desnuda sobre mi cabra en el año 2006, de inmediato lo elegí como el libro con el cual me iniciaría en la lectura de su obra literaria de la que tanto y tan bien se habla en nuestro país.

El título es sugerente, más sugerente de lo que es en verdad la novela, que a pesar de no terminar de gustarme demasiado, sí me dejo una muy buena impresión de la capacidad narrativa del autor. El libro me dejó esa sensación que queda a veces con los escritores que son capaces de enfrentar obras o proyectos de largo metraje, cuando se proponen o imponen escribir obras cortas. En ellas, por mas buenas que puedan ser, siempre queda la impresión de que hay cosas o elementos de la historia que no terminaron de ser contados, lo que le resta redondez o completitud. Es como si la creatividad desplegada por el autor para producir la obra desbordara las páginas que tuvo a su disposición.

Ahora, claro está, para terminar de contar todas las cosas resultaban necesarias muchas más paginas, con lo cual la novela corta que es Desnuda sobre mi cabra hubiera resultado algo completamente diferente, y muy posiblemente no me hubiese decidido a leerla.

Ahora, tampoco tengo claro que tan acertado pueda ser empezar a leer a un autor ya fallecido a partir de su última novela, publicada incluso póstumamente. Pero como la idea era y es conocer un poco al autor antes de atreverme a comprar y leer Femina suite, en últimas no creo que esto tenga mayor relevancia.

Pero bueno, y adentrándonos en materia, lo que más me gusto de la novela es la excepcional capacidad que demuestra tener el autor al relacionar los pequeños capítulos que la conforman mediante referencias, no particularmente fundamentales, de cosas que se sucedieron en otros capítulos. Si el autor no hubiese sido capaz de lograr esto, en mi opinión, este libro hubiese resultado ser más bien una compilación de pequeños relatos más o menos buenos, en los que el común denominador sería las urgencias sexuales de un adolescente, que no es el único, ni, en mi opinión, el mejor tema del que trata esta obra.

Al ser la novela una especie de memorias que hace un médico cirujano plástico de sus años de adolescencia y de sus primeros amores, es apenas lógico que nos encontremos con el tipo de historias con las que aquí nos encontramos. Pero, y esta es la razón por la cual no creo que el tema de las calenturas juveniles sea lo mejor o más destacable de esta novela, la forma como recuerda el médico estas cosas no es la propia de un adulto con suficiente educación profesional y con capacidad de ver las cosas con la distancia que dan los años, sino la de un participante actual y comprometido, que siente, y de pronto piensa aun hoy día, sino igual, por lo menos muy parecido.

Esto, si bien le da a la novela un alto y efectivo toque de fluidez, o hasta de juventud, haciéndola de fácil lectura, también la tornó, por lo menos ante mis ojos, bastante inmadura. Como es la primera novela que de este autor leo, no puedo decir si lo que vengo diciendo se debe exclusivamente a la temática de la historia, o si es producto, intencional o no, del estilo del autor. Me siento inclinado a pensar que es lo primero. Sin embargo, creo que por tratarse de la última obra escrita por este autor antes de morir, es posible formularse preguntas similares en torno a si esa fluidez juvenil fue de alguna manera buscada intencionalmente por el autor para, que se yo, congraciarse con las cosas bellas y sencillas de la vida.

Como decía, de haberse limitado sólo a las aventuras sexuales juveniles del médico, la novela me hubiese parecido meramente entretenida, e incluso podría hasta decir que sería un buen libro destinado al público juvenil, cual Juventud en éxtasis, o libros así. Pero ello no es así, porque la novela esta enriquecida, por decirlo de alguna forma, con una multitud de otras historias muy interesantes, que no solo la hacen más compleja, sino que, producto de las referencias que se hacen de unos capítulos a otros, le otorgan una apariencia de gran coherencia.

Las historias de los atrevimientos periodísticos del padre, las aventuras apostadoras de la tía en los procesos judiciales, el asesinato en el billar, y muchas otras, son historias muy buenas y están tan bien contadas que, en mi opinión, le añaden seriedad o sustrato a la historia de los excesos juveniles.

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