Hambre, de Knut Hamsun

A decir verdad, no me ha gustado este libro del que tan bien se habla en muchas partes. La traducción que leí viene acompañada al final por un pequeño ensayo, muy interesante, en el que muestran a este autor como autor de culto de otros tales como Kafka o Mann. Incluso se llega a decir que Hambre es la primera novela moderna de Noruega. Puede que todo ello sea verdad, yo sin embargo me declaro abiertamente decepcionado de esta obra, y me cuesta creer que Kafka o Mann hayan visto en ella una obra de gran merito que hayan querido continuar. En mi opinión, cualquier obra menor de estos autores supera con creces a Hambre.

Ahora, es posible, como sucede normalmente con la obra de los autores de culto, que sus méritos sean visibles sólo para otros escritores, y que los mismos permanezcan ocultos para el lector profano que no tiene ninguna aspiración práctica. En este sentido, puede que sea verdad, como se nos dice en el pequeño ensayo que acompaña la novela, que en Hambre se hayan dado muy importantes pasos hacia la novela moderna, dejando atrás el costumbrismo francés. Sin embargo, igual sigue sin gustarme.

Y es que el personaje creado por Hamsun es en verdad irritante. Una de dos, o está loco o es un completo estúpido. Ese andar cambiando cada tanto de temperamento (de carácter, dice el ensayo, sosteniendo que uno de sus méritos esta en haber creado un personaje sin carácter), así como esa insufrible e ingenua esperanza que pone a cada rato en lo que va a escribir pero nunca escribe, solo puede explicarse, en mi opinión, aceptando que el sujeto padece de algún trastorno psíquico o que es un completo imbécil.

Por otra parte, está el tema del hambre, o si queremos decirlo de forma más general, el asunto de la miseria humana. En efecto, el personaje pasa hambre, sin embargo, el libro está lejos de narrar con aceptable éxito la miseria humana. Puede que Hamsun haya evolucionado la novela superando el costumbrismo, pero en cuanto a poder narrativo, me quedo sin lugar a dudas con aquellos cuadros verdaderamente conmovedores narrados por Zola en La taberna.

Lo que sucede en ultimas, es que el personaje de Hambre es sencillamente ridículo, y por ello mismo no logra uno en ningún momento identificarse con él. Y si a esto le agregamos que el libro es muy repetitivo, la cosa ya no nos deja mucho margen. Las cuatro secciones en que se divide la historia son sencillamente iguales, alargándola innecesariamente para, y esto es lo peor, llegar a un final bien mediocre.

Ahora, y sobre el estilo, debo decir que tampoco me pareció gran cosa el libro. Si bien al tener que ser traducido desde el noruego, no se puede ser muy exigente al respecto. Tal vez una cosa que me pareció interesante fue la forma de plantear los diálogos, en los cuales renuncia a los guiones y en ocasiones coloca frases en tercera persona, entre dos líneas del dialogo escritas tradicionalmente en primera persona.

Por último, decir algo sobre el autor. Sólo me vine a enterar de que Hamsun fue simpatizante nazi luego de terminar el libro. Si bien puede esto puede generar algo de morbo sobre su obra, lo cierto para mi es que en el libro no se encuentra ninguna referencia política interesante. En este sentido, esta situación no pasa de ser algo meramente anecdótico.

En conclusión, Hambre de Knut Hamsun no me ha gustado nada.

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