Las armas secretas, de Julio Cortázar

Cortázar es hoy día, creo, principalmente conocido por sus cuentos, los cuales no solo son, en general, muy buenos, sino también bastante complicados. No son la excepción a esta regla los cinco que conforman el libro de cuentos Las armas secretas, los cuales son, en términos generales, bastante buenos y también bastante complicados.

Sin embargo, ya como libro de cuentos, la obra no me pareció gran cosa, aunque no es fácil explicar por qué. Empecemos diciendo que, para mí, un libro de cuentos tiene que ser algo más que una simple compilación de relatos cortos. Qué sea ese algo mas, no lo sé. Tal vez sea lo que Juan José Millas llama el “deseo de ser una novela secreta, o tal vez sencillamente la simple ordenación correcta de los relatos que permita o genere la sensación de ligazón. No sé. Lo que sí sé es que este libro de cuentos de Cortázar, como libro, no me dejó del todo satisfecho, y que incluso me encontré con relatos que sencillamente, creo, les hubiera ido mejor solos.

Y es que, como libro de cuentos, recuerdo que me gustó mucho mas Todos los fuegos el fuego, que leí durante la escuela, y del que no me acuerdo muy bien de algunos de sus cuentos en particular.

Hecha esta salvedad, es hora de empezar a tratar los cuentos individualmente.

El primero de ello es Cartas de mamá. De este cuento me gustó particularmente la forma como Cortázar trata, dentro de la relación de pareja, esos temas tabú que existen y cuya no discusión genera un distanciamiento paulatino entre los amantes. Esto es precisamente lo que sucede con el tema del hermano de Luis y ex novio de Laura fallecido. Ahora, aunque es posible interpretar, aun cuando no creo que correctamente, que el hermano aun vive y que se les va a presentar realmente en París, en mi opinión el meollo de la historia está en determinar si la mamá ha enviado las cartas que anuncian la llegada del hermano/ex-novio, por padecer de demencia senil o por un deseo de venganza por haberla dejado sola. Al irse a vivir a París, Luis y Laura logran sobreponerse al hermano/ex-novio fallecido, tanto así que logran estabilizar, o mejor, cotidianizar su vida de pareja. Pero con las cartas de mamá el fantasma del hermano aparece nuevamente, y lo peor, tiene un fecha precisa para concretarse, cual es la que mamá da de su arribo a París. El final es precisamente la concreción de esta presencia, cuando en la mesa, comiendo, se siente que el hermano está ahí y que nunca los ha de abandonar. Como quien dice, la distancia que se generó entre los amantes nunca más será salvada nuevamente.

El segundo relato es tal vez el más flojo de todos. Los buenos servicios, en mi opinión, demuestra evidentemente que el resultado de reunir dos buenas ideas muchas veces es peor que el de ellas solas. En efecto, este cuento presenta dos secciones claramente diferenciables, cada una de las cuales cuenta una historia interesante. En la primera nos encontramos con que una empleada es contratada por una familia pudiente para cuidar sus perros mientras hacen una fiesta. Lo que sorprende de esta parte es el tratamiento que se les da a estos animales, que incluso vemos a la empleada mas como una niñera que como ninguna otra cosa. En la segunda, la misma empleada es nuevamente contratada por esta familia pero para que se haga pasar por la madre de un joven fallecido. Sin embargo, en esta segunda parte no nos enteramos en ningún momento que es lo que buscaba la familia con este engaño. El enlace entre esta dos historias se encuentra en una escena, algo sentimental, algo viciosa, en que se da un dialogo entre la empleada y el próximo a colgar los guayos, en que aquella llega a sentir cierto aprecio por el joven. Ahora, en mi opinión, el cuento fracasa al plantear esta relación, por cuanto no logra explicarlo como un todo. Sin embargo, sus partes tienen algunas cosas interesantes.

El tercer cuento es Las babas del diablo. Lo más interesante de este cuento es la confusión de realidades que se da entre lo que realmente sucedió (y que está siendo recordado por el ¿muerto?), y lo que sucede en la foto que fija un instante de aquel momento cuando evitó la consumación de un delito, pero que continua indefinidamente reproduciéndose. Es este uno de los cuentos más complejos de este libro, ya que incluso empieza con gran confusión en cuanto al tiempo narrativo a utilizar. A pesar de ello, o tal vez por ello, este fue uno de los cuentos que menos me gustó, por cuanto creo que por su complejidad resulta ineficaz. Una pérdida de tiempo. A la hora de la verdad uno sencillamente no sabe que ocurrió. A esto supuestamente lo llaman “final abierto”, sin embargo, en mi opinión, una cosa es tener un final abierto y otra es no tener ningún final. Cosa similar sucede con el cuento Las armas secretas. Con todo, de las cosas que más me gustó de este relato fue la forma como se desprende de un recuerdo real para introducirnos en la fotografía, la forma como se derrite o se expande lo real, algo bastante complicado también de explicar.

El cuarto cuento es el mejor del libro, el cual, en mi opinión, si fuese un poco más extenso, le hubiese ido mejor solo. El perseguidor es un relato en homenaje al músico Charly Parker, y tiene suficientes elementos reales de su vida, para ver en él una biografía. Por ello mismo, tal vez, es el cuento menos complicado de la colección. Sin embargo, no deja de tener sus complicaciones. El título, para empezar, es producto de una forma muy particular de entender la música de Parker, la cual es de una fuerza e imperfección tal que nos persigue en todo momento. Me gustó también como Cortázar logra reflejar en la vida de este músico el talento como algo sin merito, que incluso le lleva a sentir lástima por él. Sencillamente para él hacer música era algo que no podía evitar, y por ello carece de sentido preguntarse si ello era algo fácil o difícil, o meritorio o sin merito alguno. Para mí, así es precisamente como funciona el verdadero talento, y más el talento artístico. Cualquier esfuerzo o trabajo es, en este sentido, contrario a la noción misma de talento.

Por último está el relato que le da el nombre al libro. Las armas secretas es, como dijimos arriba, un cuento con final abierto. Si bien se logra entender más o menos las circunstancias de los personajes: la chica que fue abusada (o víctima de algún delito sexual) durante la guerra, y el chico que siente la urgencia de poseer a la chica y que termina asemejándose físicamente al criminal (por el pelo), aun cuando no así por su conducta, hay un elemento perturbador durante el relato, y es la forma recurrente en que al chico se le viene a la cabeza el nombre del pueblo donde sucedió el delito. ¿Qué significa aquello? ¿Tiene acaso este joven algún nexo físico o meta-físico con el criminal? Creo que por más abierto que se quiera dejar el final, el cuento debió dar los elementos mínimos suficientes para aventurar una interpretación sobre este punto. Tal vez sea que todo sea producto de la sugestión de la mente de la muchacha, que no ha podido superar el mal recuerdo, y por tanto atrae nuevamente este suceso. En fin, el final del texto es tan vago que prácticamente cualquier interpretación es posible.

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